lunes, 15 de noviembre de 2010

El arrebatamiento de la Iglesia

En esta enseñanza nos enfocaremos en los aspectos centrales y más importantes del tema.
Hacemos la aclaración de que este tema es una de las enseñanzas en la que existe una gran controversia en la iglesia cristiana, ya que existen al menos dos posiciones diferentes al respecto: Por un lado estàn los que creen que el rapto de la iglesia será después de la gran tribulación. Por otra parte, estàn los que creen que el arrebatamiento será antes de la gran tribulación. Nosotros (La Iglesia Visión Jesed) creemos que el arrebatamiento será antes de la gran tribulación.

Definición del concepto. Arrebatamiento:
Acción de arrebatar: Quitar súbitamente, arrancar, extraer.

Cuando hablamos del arrebatamiento de la iglesia, nos referimos a que ella será quitada de la tierra súbitamente.
Aspectos fundamentales de la doctrina del arrebatamiento de la iglesia. El arrebatamiento de la iglesia se puede definir en cuatro aspectos: 1) La súbita venida de Cristo. 2) La resurrección de los muertos en Cristo. 3) La transformación de los creyentes vivos. 4) El arrebatamiento hacia el cielo de todos los creyentes transformados.

Aspecto número 1:
LA SÙBITA VENIDA DE CRISTO.
Para hablar de este primer aspecto del rapto, y para poder entenderlo con claridad, debemos hacer la diferenciación entre “LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO” Y La súbita aparición de Cristo en el aire para arrebatar a su iglesia (El Rapto).
El arrebatamiento de la iglesia, y La Segunda Venida de Cristo, son dos eventos diferentes, en manifestación, en tiempo y en propósito. A continuación trataremos algunas de esas diferencias.

La segunda venida de Cristo es un evento totalmente diferente del arrebatamiento de la iglesia. Esa diferencia es marcada en muchos aspectos tales como:
a) La “segunda” venida de Cristo a la tierra, esta ligada con la liberación y salvación del pueblo de Dios: Israel. Debemos aclarar que hay una confusión en cierto sector de la iglesia, propiciada por el uso de la frase “La Segunda Venida de Cristo”. Y es que es lógico pensar que si Cristo viene a la tierra a llevar a su iglesia en el rapto, y luego viene otra vez a libertar al pueblo de Israel, entonces esta última no sería la segunda venida. Como podemos notar, la confusión se genera con la introducción de la palabra “segunda” en relación a la venida del Señor por su pueblo Israel. 

Entre la iglesia cristiana hay grupos que tradicionalmente han confundido estos dos eventos, y creyendo que son uno mismo, han propiciado una confusión acerca del rapto. Dicha confusión se extiende a la doctrina relativa a la gran tribulación; porque si se entienden estos dos eventos como uno solo, es lógico pensar que la iglesia pasará por la gran tribulación; sin embargo, esa doctrina es contraria al propósito de de Dios para la iglesia: Ser librada de la ira venidera. 
“La gran tribulación” es precisamente uno de los motivos de “la segunda venida de Cristo”; porque el Señor viene a salvar a los israelitas de los feroces y numerosos enemigos que se levantarán en ese tiempo contra Israel. En la “segunda” venida de Cristo a la tierra, él posa sus pies sobre la tierra. (Zacarías 14:4,5). Esta característica es otra diferencia notable entre el rapto y la segunda venida de Cristo. En el rapto la aparición de Cristo es breve y fugaz, al igual que los otros aspectos del rapto: La resurrección de los muertos en Cristo, la transformación de los creyentes vivos; y la ascensión al cielo. En este evento (el rapto) el Señor se queda en el aire, y no posa sus pies sobre la tierra. En contraste con la brevedad de los acontecimientos del rapto; en la segunda venida de Cristo, el Señor viene para establecer su reino milenial, y se establece en la tierra. 

b) El “porquè”de no llamar al rapto “la segunda venida de Cristo a la tierra: 
Cuando hablamos de la venida de Cristo ligada al arrebatamiento de la iglesia, no estamos hablando de “la segunda venida de Cristo a la tierra”. La razón de esto se haya en las diferentes circunstancias que rodean a un evento del otro. Mientras que en el rapto, el Señor se queda en el aire, donde se reúne con su iglesia transformada y glorificada; en “la segunda venida, él se posa sobre la tierra; pelea por su pueblo (Israel) y se queda a regir la tierra. Podemos decir que la razón de que al rapto no se le diga segunda venida, es porque es breve y fugaz y porque solo involucra a la iglesia. 

c) El rapto es solo para la iglesia. En el arrebatamiento el pueblo de Israel queda excluido, y es la iglesia la que es arrebatada. 
Cuando decimos que el pueblo de Israel queda excluido del rapto, lo decimos de un modo general, es decir, que ellos como pueblo no serán arrebatados de la tierra. Sin embargo, hay que hacer la aclaración, que aquellos israelitas que hayan aceptado a Cristo, son parte de la iglesia, y por tanto estàn dentro de los que serán arrebatados. Todos los demás israelitas no serán parte del rapto porque no son parte de la iglesia. 
Una referencia en relación a la exclusión de Israel en el rapto se encuentra en el evangelio de Lucas:
15. Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios.
16. Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos.
17. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.
18. Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses.
19. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses.
20. Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.
21. Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.
22. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar.
23. Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.
24. Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.
(Lucas 14:15-24). 

En el texto antes citado, se habla de los convidados a “la gran cena”, en esos convidados se puede notar dos grupos: Los primeros: Israel. Y los últimos: La iglesia. Esta es una parábola que a su vez es una narración profética de la inclusión de la iglesia y la exclusión de Israel, a esa cena que no es otra cosa que la celebración en el cielo de las bodas del cordero. 
La exclusión del pueblo de Israel también fue profetizada, pero de manera velada, en las palabras de nuestro Señor Jesucristo cuando dijo: “Y he aquí, hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros” (Lucas 13:30). 
Ahí mismo en Lucas 13:22 al 30, vemos al Señor haciendo referencia a una puerta (la puerta estrecha) y urgiendo a los judíos a entrar por ella. Esa puerta estrecha es Jesucristo  a quien los judíos desecharon, y al desecharlo; se privaron así mismos de la posibilidad de estar dentro de los convidados a la gran cena de las bodas del Cordero; porque Cristo es “la puerta y el camino” (Juan 10:9) y ellos no aceptaron entrar por él (por la fe en Cristo). 


El misterio del rapto
He aquí os digo un misterio. No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en abrir y serrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1ª Corintios 15:51,52) 

Si los creyentes no logran entender que el rapto de la iglesia es un misterio que estuvo oculto, entonces se les hará una confusión. 
La confusión de la que hablamos, es de aquella que se da al asociar el rapto con “la segunda” venida de Cristo a la tierra. Asi que por eso decimos que la confusión acerca del rapto esta basada en el desconocimiento de que el arrebatamiento o rapto de la iglesia es un misterio escondido Este misterio (el rapto) fue revelado de manera clara en 1ª de Tesalonicenses 4. Y decimos que solo fue revelada de manera clara a la iglesia en 1ª de Tesalonicenses, porque ciertamente ya se habían hecho referencias al tema de modo velado y muy breve. De eso podemos ver la siguiente referencia: 
En la casa de mi padre muchas moradas hay, si asi no fuera, yo os lo hubiera dicho, voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis (Juan 14:2,3). 

Otras referencias de esto se encuentran en Juan 14:28 y Hechos 1:11.  
Podemos decir que el advenimiento de Cristo para arrebatar su iglesia de entre el mundo, es un evento misterioso, y que aún cuando la iglesia tuvo esta revelación, siguió habiendo cierto misterio al respecto del tema. Tal misterio se puede notar claramente en la expectativa de la iglesia en la repentina e inminente venida del Señor; expectativa que se mantiene vigente en nuestros días. 
El misterio del rapto es uno de los muchos misterios que encierra los designios de Dios para la iglesia. Estos misterios constituyen parte de la sabiduría divina escondida para ser revelada a la iglesia 2ª Cor. 16:25,26. Efesios 3:1-6.  
Ha de entenderse que la aparición de la iglesia de Jesucristo en la tierra, y la redención de todas las cosas en Cristo Jesús, es un misterio del plan de Dios que no fue revelado, sino hasta después de venir Cristo a la tierra por primera vez (Efesios 1:9,10), lo cual era otro misterio: El misterio de La Piedad (1ª Timoteo 3:16). 

Aspecto número 2: 
LA RESURRECCIÒN DE LOS MUERTOS EN CRISTO. 
Como todos los eventos que rodean el arrebatamiento, la resurrección de los justos es otro misterio (1ª Corintios 15:51,52). 
Podemos notar que cuando Cristo habló de la resurrección de los justos, al mismo tiempo mencionó la resurrección de los pecadores (Juan 5:28,29). Quedando el misterio sin revelar. Este misterio no fue tratado con claridad, sino hasta que el Espíritu Santo lo reveló a la iglesia de Cristo (1ª Tesalonicenses 4:13-16). 

Vemos que la doctrina drl rapto de la iglesia, fue revelada con mediana claridad a la iglesia de Corinto, descubriendo el misterio oculto en gran parte (1ª Corintios 15:22-24).  
Mas tarde, el apóstol Juan recibió una mayor revelación del misterio de la resurrección, añadiendo mayor claridad al respecto (Apocalipsis 20:4-7) Aquí en Apocalipsis 20, la Palabra del Señor hace una clara diferencia entre la resurrección de los justos, y la resurrección de los pecadores. Debemos notar que a la primera resurrección, en la que iglesia toma parte en el rapto, se le unen los muertos justos de la gran tribulación. Pero los otros muertos no resucitarán, sino hasta que se cumpla el reino de los mil años. 

A la luz de la revelación de esta doctrina en las escrituras, podemos ver que la primera resurrección involucra dos grupos: 1- La resurrección de la iglesia. 2- La resurrección de los justos de la gran tribulación. 


Aspecto número 3: 
LA TRANSFORMACIÒN DE LOS CREYENTES VIVOS. 
He aquí os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados

Hasta aquí hemos visto los dos primeros aspectos del rapto: 1 La aparición repentina de Cristo en el aire. 2 La resurrección de los muertos en Cristo. 
A continuación veremos lo relativo al tercer aspecto del rapto. 
Inmediatamente después de que los muertos en Cristo resucitan, los creyentes que estén vivos serán transformados; de un cuerpo mortal pasaran a tener un cuerpo incorruptible, glorioso e inmortal. Cuando esta gloriosa transformación se haya consumado, se cumplirá una de las profecías mas anheladas de los creyentes (1ª 15: 53-56) 
Los creyentes consagrados anhelamos que este día llegue; pues es el día más glorioso en nuestro destino. Todo creyente debe vivir expectante por este momento dichoso y bienaventurado (2ª Corintios 5:2-5). 

Aspecto número 4: 
EL ARREBATAMIENTO AL CIELO DE TODOS LOS CREYENTES TRANSFORMADOS. 
Con la repentina aparición de Cristo en el aire (la atmósfera terrestre) se desencadenarán los eventos mas sorprendentes y maravillosos en la historia de la iglesia: Miles y millones de muertos resucitando de entre los muertos; surgiendo de todas partes de la tierra: Del mar, de los sepulcros, de los lagos y de todas partes de la tierra en donde estén sus restos. Personas que murieron miles de años atrás; o de cientos de años, o recién muertos, o de los ataúdes aun sin enterrar; miles y millones de creyentes recibiendo y viendo con sus propios ojos a los suyos que habían muerto; pero ahora con un cuerpo glorioso y resplandeciente: Esposas, esposos, hijos, hijas, padres, madres, abuelos, amigos, hermanos etc. Muy posiblemente estaremos atónitos y espantados de tan resplandeciente gloria de los resucitados (Marcos 9:2-6). Y de pronto, como un soplo, los creyentes que no habían muerto, serán transformados a la misma gloria de los cuerpos de los resucitados. Y en ese inefable momento, ver hacia las nubes y ver con indescriptible gozo a su Señor: Su amado Salvador, brillando como el sol… y así, su iglesia, gloriosa y perfecta: Sin manchas ni arrugas, en un instante ser llevada a las nubes y reunirse con el amado y glorioso novio. 

Luego de que la iglesia glorificada se reúna con Cristo en el aire, inmediatamente es llevada al cielo, al lugar donde esta preparado su recibimiento. 

Las Bodas del Cordero 
El arrebatamiento es el mas maravilloso y sorprendente de los eventos sobrenaturales que la iglesia ha de vivir, y el clímax de ese evento lo constituye las bodas del cordero. Allí, donde todo ha sido preparado durante miles de años (Juan 14:2,3), todo estará radiante de brillo y esplendor, esperando a la novia del Cordero. Y dará comienzo al idilio de la iglesia, donde ella será arrullada y consolada por su amado esposo. Siete años ininterrumpidos de gozo y deleite como jamás ha sido disfrutado. Allí, el creyente entenderá a profundidad la verdad que dijo el salmista “en la presencia de Dios hay plenitud de gozo, delicias a su diestra para siempre” 


PEOPÒSITO DE LA DOCTRINA DEL ARREBATAMIENTO DE LA IGLESIA: 

1- Tener una poderosa esperanza y un firme consuelo en Cristo nuestro Señor.
No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi padre muchas moradas hay; si asi no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:1-3). 

El consuelo mas poderoso de la iglesia es la esperanza de esta promesa del Señor. En el comienzo de la iglesia esta promesa fue una poderosa ancla para su fe, y se exhortaban unos a otros con este fuertísimo consuelo. Esa esperanza llegó a ser tan poderosa que se constituyó en uno de sus saludos. Es así como la iglesia se consolaba continuamente entre sus miembros, siendo sus saludos: “La gracia y la paz de nuestro Señor Jesucristo sea con tigo” (ver todas las cartas de Pablo en sus primeros tres versos) Y: “maranata (1ª Corintios 16:22). 
Así, el primer saludo, era el deseo de la bendición y cobertura del Señor para el presente; y el segundo saludo: Maranata, era el gozo en la esperanza en el bienaventurado regreso de nuestro Señor, y en el galardón y las riquezas de su gloria que él traerá para nosotros. 

La iglesia de Cristo debe volver a poner su mente fervorosamente en esta esperanza, para volver a encender el fuego del deseo por el regreso del Señor. 
La iglesia no solo debe pensar en esa esperanza, sino que además, debe predicarla y confesarla diariamente hoy mas que ayer, porque este es el sentir del Espíritu y de los verdaderos creyentes: “Y el Espíritu y la Esposa dicen ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tenga sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Apocalipsis 22:17). 

Y además dice:
“El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; si, ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22:20). 2- Ser agradecidos y procurar la santidad. El creyente gentil (la iglesia) ha de saber que tomar parte en el rapto es el más grande privilegio que se le pueda conceder. Esto por cuanto los invitados originales eran mas dignos que nosotros (Romanos 10:19,20). 

Al ver al pueblo de Israel, no podemos más que reconocer esa verdad; ya que este pueblo ha sido sacrificado a través de miles de años por causa nuestra; siendo su último y más grande sacrificio la muerte de Cristo nuestro Señor. Y decimos con toda razón que el pueblo de Dios, Israel, ha sido sacrificado por nosotros; porque si vemos, todos los ritos y las cargas que se le impusieron a los israelitas, eran y son un símbolo de verdades eternas que ellos estaban obligados a representar, convertidos así, en el mas gigantesco teatro viviente que jamás se haya visto. En este gigantesco teatro, todos tienen la obligación de representar un papel en el que muchas veces, si lo hacían mal, eran matados a pedradas. Y sus propios padres tenían que representar el real papel de sus verdugos. Todo esto para que miles de años después, la iglesia; gentiles que vivían sin ley y sin Dios; depravados y corruptos, pudiéramos entender una verdad eterna (Romanos 6:23). Y otros, que aun sin equivocarse, y siendo personas santas y dignas de la más alta estima, tuvieron que pagar el más alto precio en este milenario drama. Y todo por nuestra causa. (Hebreos 11:33-40). Otro ejemplo claro del altísimo precio que el pueblo de Israel ha tenido que pagar por causa del mundo, es la sanguinaria persecución que el diablo a hecho en contra de los niños del pueblo judío, con el único afán de matar al salvador del mundo. Al respecto, uno de los profetas del pueblo de Israel que profetizó unos setecientos o más años antes de Cristo, al ver en su espíritu la cruel matanza de los niños de Israel, clamó diciendo: “Así ha dicho Jehová: Voz fue oída en Ramà, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron” (Jeremías 31:15). El deseo de nuestro Señor Jesucristo es que no olvidemos que el conocimiento de la salvación proviene de los Judíos (Juan 4:22). Esta misma verdad la enseño el apóstol Pablo a la iglesia gentil de su tiempo (Romanos 9:4,5). Por todo lo dicho acerca del costo de nuestra salvación, debemos ser agradecidos y dedicarnos a cuidar nuestra salvación (Hebreos 2:1-3). Entendamos que nosotros somos los últimos convidados a la gran cena “Los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos” (Lucas 14:21). Y como tenemos este tan grande privilegio, sirvamos a nuestro Señor con gratitud. Y teniendo esta gloriosa esperanza, busquemos vivir en santidad; esperando el dichoso día de nuestro encuentro cara a cara con nuestro glorioso Señor y Salvador Jesucristo (1ª Juan 3:3). 3- Consolar a los creyentes ante la muerte de sus seres amados. Hay una verdad que el mundo no ha querido entender: Que solo los que mueren en Cristo, son los que descansan en paz; pero aquellos que mueren sin Cristo les espera el mayor tormento de la creación. Es lamentable ver que se ha gestado un cruel engaño a través de la religión, pues les dicen en los funerales de aquellos que mueren sin Cristo: “Descansa en la paz del Señor”. Ese es la mas despreciable de las mentiras que se le puedan decir a los seres humanos; pues al que muere sin Cristo, le espera la condenación eterna. Pero gracias a Dios hay una esperanza para los seres humanos ante el dolor de la muerte. Aunque tenemos que reconocer que uno de los dolores mas amargos de la vida es enfrentar la muerte de las personas cercanas, a las que amamos entrañablemente, debemos saber que ante esa inevitable realidad de la muerte de nuestros seres amados, surge el grande y hermoso consuelo de la bienaventurada esperanza de la resurrección de “los que duermen” “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza” (1ª Tesalonicenses 4:13). Como podemos ver a través de este texto, la doctrina de la resurrección de los muertos en Cristo, y la gloriosa venida del Señor, es una verdad importante que debe usarse para el consuelo de los creyentes ante la muerte. Para referirse a los que han muerto en el Señor, el apóstol Pablo usa las sugestivas palabras “los que duermen” Creemos que ese término de “dormido” para el que muere en Cristo, es el más adecuado para tal fin; porque la muerte de los creyentes es tan solo un sueño en plena paz; el cual tendrá el más dulce de los despertares. Al resucitar de los muertos, el creyente, despertando de su apacible sueño, abrirá sus ojos y vera el rostro hermoso de su amado Salvador, en ese despertar glorioso. No tienen la misma esperanza los que no son parte de la iglesia de Cristo; pues la resurrección de los pecadores será el mas amargo de los despertares; será como despertar de una horrible pesadilla esperando que solo haya sido un sueño, y darse cuenta, horrorizados, que es realidad; y que esa realidad es mas horrorosa que su mas amarga pesadilla. El creyente, a diferencia del incrédulo, tiene la dicha de la esperanza de una gloriosa resurrección. Esta bendita esperanza debe llevar a los creyentes a tener consuelo ante la muerte, y además, animarse los unos a los otros con esta gloriosa esperanza. Veamos: “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. "Porque si creemos que Cristo murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: Que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que habremos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (1ª Tesalonicenses 4:13- 18).

Pastor William Tercero M.

2 comentarios:

artaviafranz dijo...

Saludos Pastor, gracias x el aporte a este tema tan importante, realmente es un topico del q muy poco se habla en las iglesias, y considero q es necesario instruir al pueblo de Dios al respecto. La ignorancia de este solo produce confusion y no el gozo q deberiamos d estar sintiendo todos por la pronta venida del Senor por su iglesia

Sétimo WIIIM dijo...

Gracias pastor Frank por comentar sobre el tema.
De verdad que es necesario que la iglesia conozca acerca de esta importante verdad para que reviva su anhelo por el regreso de nuestro Señor