martes, 12 de octubre de 2010

Ofrendas y Diezmos (I).


El tema de las ofrendas y diezmos siempre ha sido un asunto de gran interés y controversia. Las controversias se dan en dos ámbitos diferentes: dentro de la iglesia, y fuera de ella. Las razones por las que se dan estas controversias son muchas. Entre ellas están: El mal manejo de los fondos, la falta de transparencia, y el desconocimiento de la palabra de Dios.

En esta enseñanza, como cosa prioritaria, trataremos el tema de la base bíblica de este  asunto, y las razones éticas del establecimiento y práctica actual del diezmo.

Primero que nada, tenemos que notar que las ofrendas y los diezmos como forma de sostenimiento de la obra, son una idea de Dios, lo cual le da la autoridad a la iglesia para que abrace y promueva esta doctrina. Pero al afirmar lo anterior, no estamos diciendo que el pueblo de Dios haya sido el primero o el único pueblo o grupo humano en practicar el diezmo. Esta aclaración la hacemos por causa de que algunos descalifican la práctica del diezmo basándose en el hecho probable de que otros grupos humanos tuvieron esta práctica antes que el pueblo de Dios. No obstante este hecho, resulta indiscutible que fue Dios quien introdujo esta práctica a la primera comunidad de creyentes organizados en torno a la práctica de la religión de los adoradores del Dios verdadero. Y esto queda plenamente demostrado en los primeros libros de la Biblia tales como por ejemplo: Levíticos 27; Números 18; Deuteronomio 12;14 y 26.

Base ética de la Idea de la práctica del diezmo:
La instauraciónde las ofrendas y los diezmos surge de las necesidades propias que demanda el hechod e agruparnos en comunidad.
El ejemplo del pueblo de Israel:
Cuando el pueblo de Israel no había sido congregado como un pueblo que profesara un culto organizado que demandara gastos continuos en el sostenimiento de sus prácticas religiosas; es decir, que no tenía cultos ni ceremonias públicas, que tuvieran que ser oficiadas por algún ministro, no se le obligó a ningún tipo de marco regulatorio tocante a sus contribuciones monetarias.
La reglamentación en materia de responsabilidad en cuanto al sostenimiento del "culto", vino con la salida de Egipto y la lógica conformación de comunidad religiosa. Pero cuando empezaron a tener necesidades de atender sus asuntos tocantes a sus relaciones y y a la ministración de la palabra de Dios, ellos fueron llamados por Dios a colaborar en el construir y mantener la estructura física, organizacional y administrativa.Vemos por ejemplo que en Éxodo 25:1 hasta capítulo 30 del mismo libro, que Dios pidió ofrendas generosas de todo tipo de valor que el pueblo tenía. Habìa una gran obra que realizar que demandaba de grandes recursos: Metales preciosos como: Oro, plata y cobre. Tintes especiales: Azul, púrpura y carmesí. Además pidió fibras finas como: Lino fino y pelo de cabras; pieles de carneros teñidas enrojo, pieles de tejones; además, madera de acacia y aceite; así mismo, especias e incienso para elaborar perfumes sagrados; piedras preciosas para elaborar las ropas sagradas de los sacerdotes etc. Con esas ofrendas tendrían que elaborar y construir un gran número de cosas, tales como: El arca del testimonio, el tabernáculo, la mesa para el pan de la proposición, el candelero de oro, un altar de bronce, un atrio.
Además debían construir lámparas y un altar para el incienso etc. Como podemos ver, todo el costo recayó sobre el pueblo.

Se puede decir, con toda razón, que el sostenimiento económico de toda comunidad religiosa recae de manera ineludible sobre cada miembro de dicha comunidad. Lo anterior esplenamente razonable y aceptable; dado que son las propias necesidades de los miembros de la comunidad las que generan el consumo del recurso monetario.
Las ofrendas que Dios  estableció en Éxodo 25:1 al capítulo 30 inclusive, era una ofrenda especial, una ves que la ofrenda fue lo suficientemente generosa para alcanzar el propósito para lo que fue establecida, se suspendió.Pero por otra parte se establecieron ofrendas permanentes, las cuales vemos por ejemplo enlos primeros seis capítulos del libro de Levíticos.

A la luz de los textos antes mencionados, podemos ver que en el antiguo testamento se establecieron varios tipos de ofrendas:
Ofrendas especiales. Estas eran ofrendas voluntarias que se mantenían vigentes hasta alcanzar el fin especifico para lo cual se establecieron.
Ofrendas permanentes. Estas ofrendas tenían un carácter obligatorio. Todas estas ofrendas que Dios demandó del pueblo estaban dedicadas a crear edificaciones, ritos y ceremonias con un alto valor simbólico que servirían para testimoniar verdades y misterios del plan redentor de Dios, y también para hacer posible las prácticas espirituales legitimas de los individuos de la comunidad, así como los de la comunidad misma. La mayoría de estos utensilios, edificaciones, ceremonias y ritos, terminaron su función con el advenimiento de Jesucristo. Y este hecho innegable, muchas veces es usado por los detractores de la práctica del diezmo en la actualidad. Pero ellos yerran al hacer esto con todas aquellas cosas que formaron parte de las prácticas religiosas de Israel; ignoran que la necesidad de sostenimiento de la obra de Dios en la actualidad debe seguir siendo responsabilidad de todos los creyentes, como lo fue en tiempos de Israel; pero el mayor yerro de los detractores del diezmo, lo constituye el hecho de que ellos dicen que el diezmo forma parte de las demandas de la ley de Moisés que fueron dejadas sin vigencia por el régimen nuevo de la gracia. Pero eso es una muy mala interpretación de las escrituras, pues los ritos de la ley de los cuales se nos liberó, fueron aquellos que se hacían necesarios para presentarnos justificados ante Dios. Tales ritos estaban directamente relacionados con la persona y la obra de Cristo, y servían para representarlo simbólicamente a él y a su misión. Por lo cual, venido Cristo, las figuras y las sombras representativas quedaron sin efecto por la presencia y vigencia de Cristo y de su obra y misión en cumplimiento activo. El diezmo y las ofrendas monetarias no son parte de esas cosas que debían dar paso a Cristo para dejar su vigencia. 
Otro pensamiento relacionado con lo que venimos tratando, el cual usan los detractores de la práctica del diezmo, es que todo lo que formó parte de la ley de Moisés debe eliminarse de las prácticas de la iglesia del Señor, y que, como el diezmo fue establecido por la ley, entonces también debe quedar sin vigencia por causa de que a la iglesia de Jesucristo se la liberó de la obligación del cumplimiento de la ley. Pero como ya dijimos anteriormente, esto es un error serio de interpretación del texto sagrado. Y si queremos ser correctos en la interpretación de las escrituras tocante al tema del diezmo, tendríamos que afirmar que el diezmo no es un establecimiento netamente de la ley; el diezmo tiene fundamentos anteriores a la la ley; la ley solo vino a avalar esos fundamentos y aplicarlos para financiar la práctica sacerdotal y levítica. Y categóricamente podemos afirmar que el diezmo no proviene de la ley. 
Es importante que podamos hacer esta observación hacia el hecho de que las ofrendas y diezmos no nacieron con la ley, sino que fueron practicadas mucho antes de que la ley de Moisés les diera un marco regulatorio. Y es correcto afirmar que el diezmo nunca fue un rito ceremonial en la ley que representara un fundamento tipológico testimonial que debiera dar paso a Cristo y sus funciones; era lo que financiaba el diezmo lo que, siendo figura de Cristo y sus funciones, debía desaparecer o perder su vigencia para que Cristo y sus funciones la tuviera. Dicho más claramente, era el sistema sacerdotal levítico y sus funciones lo que debía ser abolido.
Pero para verificar nuestra afirmación de que la práctica del diezmo tiene fundamentos anteriores a la ley, vamos a ver algunos ejemplos:
1) Caín y Abel. (Gen.4:3,4.)
2) Noé. (Gen.8:20)
3) Abraham da los diezmos a Melquisedec. (Gen. 14:20)
4) Dios pide a Abraham una ofrenda. (GN. 15:9)
5) Jacob promete los diezmos de todas sus ganancias a Dios. (GN. 19:20-22)

(Nota: El tema se ampiará por secciones.)

William Tercero M.

2 comentarios:

Manuel y Claudia Garcia dijo...

Hola Pastor, solo me queda una inquietud con respecto a la IDEA BASE que usted propone para la instauración de diezmos y ofrendas. Usted menciona que hay necesidad para continuar con la obra y los objetivos de cada grupo que se reúne. Y eso es cierto. Sin embargo, el Apóstol Pablo dice que no debemos dar "por necesidad", lo que quita de la ecuación la propuesta suya. Creo que es mejor proponerla como: "lo que Dios estableció y que nos ayuda a cubrir necesidades", pero no es la razón para diezmar o dar ofrendas.
Gracias y bendiciones siempre!!
Manuel G.

Sétimo WIIIM dijo...

Amado hermano, Gracias por tus comentarios.
Leí tu inquietud acerca de 2° de Corintios 9:7. Pero me parece que este texto está entendido fuera de su contexto. Si revisamos algunas otras porciones de las escrituras, veremos que las necesidades de los santos demandaron una respuesta a dichas necesidades. Te doy unos algunos ejemplos:
“y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la NECESIDAD de cada uno.” (Hechos 2:45).
“compartiendo para las NECESIDADes de los santos; practicando la hospitalidad.” (Hechos 4:35).

“sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la NECESIDAD vuestra, para que haya igualdad, “ (2 Cor. 8:14).

“El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece NECESIDAD”. (Efesios 4:28).

Hermano, pienso que 2° de Corintios 9:7, (texto al que haces referencia), se entiende mejor desde el análisis de la actitud con que se da, y no desde la causa del por qué se da.
Te digo que me parece interesante la redacción que propones, y que ésta, está contenida en uno de los siguientes capítulos.